El autosabotaje femenino, una guerra interna
¿Has percibido que muchas veces haces cosas para que te vaya mal… a propósito? Quizás no, la mayoría no se da cuenta de ello… pero cuando repasa la agenda de su vida encuentra que hechó a perder aquella magnífica entrevista de trabajo con una tontería que no tenía ni la intención de mencionar, o a ido de fracaso en fracaso en sus relaciones sentimentales por las reacciones “involuntarias” que han hechado por tierra todo el romanticismo… Una comida que se que quema cuando vienen tus amigos, el deseo de levantarte temprano y hacer ejercicio, el proponerte cuidar una pequeña planta, todo, todo falla. Mas de uno atribuiría esto a la mala suerte, pero tal cosa es ilógica en los tiempos que corren , tiempos en que cada uno es arquitecto de su propio camino. El problema no esta en el entorno, están aquellos que se consuelan con la frase “todo está mal”, no, mas bien el problema y la solución está en cada uno de nosotros, en nuestro fuero íntimo.
Lo que no ves
Cuando alguien sufre algún accidente y se hiere puedes ver las vendas, en el peor de los casos ¡el yeso!, pero cuando hay heridas internas, estas no pueden ser percibidas por los ojos literales y precizan quizás mas atención que las magulladuras visibles. Lo malo es que muchas veces solemos ignorarlas, o no percibir que estamos en un proceso interno de crisis. Nadie puede apiadarse de uno y decirnos “¿como puedo ayudarte?”, porque uno mismo es el que guerrea contra uno en un feroz autoboicot, que hace que la vida sea un fracaso constante cuando lo que mas se desea es ser feliz y que las cosas vayan bien. Pero como si se tratase de un enemigo cruel, un yo interno, foraneo a nuestra conciencia nos ataca con disimulo y nos golpea y nos hiere vez tras vez.
¿Se puede sobrevivir al autosabotaje?
La respuesta dependerá de lo que cada uno quiera poner en el campo de batalla para ganarla. En primer lugar hay que hacer una autoevaluación sincera. Toma lapiz y papel y trata de recordar tus últimas situaciones frustrantes y erradas. Remóntate al pasado, mira tus años de escuela, tus aficiones, tu búsqueda de empleo, tu deseo de ser feliz. Toma nota de las veces que “echaste a perder” una magnífica oportunidad, ¿son muchas veces? Si es así estás en proceso de entender que te ha estado sucediendo. Eres víctima de tu mismo yo.
Para que alguien a quienes sus amigos aconsejan con premura acudir a Alcohólicos Anónimos, lo primero que tiene que hacer es reconocer que tiene un problema y decidirse a ir a las reuniones, esto le dá al menos una chance de recuperarse. Algo similar sucede con el mentado ’autoboicot’, necesitamos reconocer que tenemos una situción problemática en nuestro yo interno y empezar a tomar medidar para ganar esta dura batalla.

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