Carla Bruni en su primera visita de estado al Reino Unido
En su primera visita oficial al extranjero como primera dama francesa, Carla Bruni ha acaparado todos los flashes y genereado todo tipo de comentarios.
La flamante Madamme Sarkozy no ha dejado a nadie indiferente y ha suscitado todo tipo de comentarios.
Por un lado, tenemos a los que aplauden el look elegido por la primera dama francesa, un abrigo de Dior ceñido en tonos grises completado con zapatos bajos, guantes de piel negra, bolso negro y gorrito bajo. Este detalle, el del gorrito, fue visto con muy buenos ojos por sus defensores, que la ven un cruce entre Jacki Kennedy y Lady Di.

Además, dicen que con su sobrio conjunto, ha conseguido, por un lado, contrarrestar los excesos y las caras marcas de sus viajes anteriores y, por otro, devolver algo de glamour a un acto de la realzia británica, algo en horas bajas tras el fallecimiento de Lady Di.
Pero, del bando contrario, están sus detractores, que esperaban algo más de la Bruni y se sienten algod esafortunados por la elección de su guardarropa.
Creían que la top iba a lucir un traje algo más ‘despanpanante’, ya que coincidir con una de las monarquías más longevas del continente bien merecía un esfuerzo.
Por otro lado, se apuran a postillar dos cosas: en primer lugar, la elección de los complementos no ha sido dejada a su gusto, sino marcado por el protocolo (guantes y gorro porque el protocolo de la casa rela así lo estipula para actos ‘al aire libre’ y zapatos planos para no ‘comer’ más centímetros a su marido-también comentado en el caso del gorro-).
En Francia, por su parte, están en un puño para saber que diseñador será el fetiche de la modelo. Cuando Cecilia se vestía con la firma italiana Gucci a más de uno le dió un vuelco el corazón ya que, norma no escrita, las primeras damas deben vestir de agujas francesas.



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