El autosabotage II

Alguien escribió alguna vez que todos “somos el resultado de nuestros pensamientos”. La actitud dominante de nuestra mente es la que nos dirige a nuestras acciones diarias. Y está en cada ser humano, en su sano juicio, hacer todo lo posible para que su vida sea agradable y exitosa. Aunque existen estados negativos crónicos que conviven en nuestro interior que se exteriorizan en una forma de autoboicoteo. ¡Cuantas veces deseamos hacer algunas cosas para lucir mejor y subir nuestra autoestima!, intentamos perder peso, cambiar de estilo, conseguir un mejor empleo… pero continuamente rescindimos y nos auto engañamos con múltiples excusas.
Características del autosabotaje
Si bien la mayoría de las personas de una u otra manera se autosabotea hay aquellos que hacen de esto una práctica regular, un vicio. A continuación se enumera una serie de características del autosabotaje o inversión psicológica:
• Palabras, conceptos o números son invertidos.
• Conductas contrarias a lo esperado.
• Mal humor, animo negativo irritabilidad sin causa aparente.
• Conductas de autosabotaje o bloqueo (ej.-en un examen).
• Dislexia
• Dialogo interno negativo
• Indecisión.
• Tener un bloqueo mental en un área específica (matemáticas, idiomas).
• Falta de coordinación, torpeza conductual.
• Dificultad al desempeñarse en lo que uno aparentemente puede.
• Tratamientos (incluso médicos) que no funcionan.
Autosabotaje ayer y hoy
En la vida actual llena de prisas parece no ser factible hacerle un lugar en la agenda para una visita al psicólogo, y habrá a quienes tal idea les aterre: “No estoy loco/a”. El autosabotage no tiene que ver con una insanía mental sino más bien con procesos mentales que pueden reprogramarse. No es el advenimiento del siglo XXI el responsable de esta forma de enemistad personal, ya en épocas antiguas pueden rastrearse estos rasgos. En la Biblia, el apóstol Pablo escribiendo a los Romanos lo reconoce: “Porque lo que obro no lo sé. Porque lo que deseo, esto no lo practico; sino que lo que odio es lo que hago. Sin embargo, si lo que no deseo es lo que hago, convengo en que la Ley es excelente. Mas ahora el que lo obra ya no soy yo, sino el pecado que reside en mí. Porque sé que en mí, es decir, en mi carne, nada bueno mora; porque la facultad de desear está presente conmigo, pero la facultad de obrar lo que es excelente no está [presente]. Porque lo bueno que deseo no lo hago, pero lo malo que no deseo es lo que practico” (Romanos 7:15-19 TNM).
Mirar adentro y salir fuera
De modo que la enemistad interna se encuentra inserta en la historia de la humanidad, ¿esto quiere decir que estamos en un callejón sin salida? De ninguna manera. Como ya se ha bosquejado en el artículo precedente la primera medida es reconocer que conciente o inconcientemente hacemos cosas para dañar nuestros emprendimientos; habrá que hurgar en nuestras memorias y buscar a un buen amigo que sepa escuchar (a falta de psicólogo) para liberarnos de nuestros demonios, quizás recuerdos que perpetuamos para castigarnos o victimizarnos a diario. Tener recuerdos negativos por años y años es como dejar alimentos en un refrigerador desconectado, solo se descomponen y contaminan, es mejor sacar esto y arrojarlo lejos e intentar renacer, decirnos a nosotros mismos, a nuestra mente conciente e inconciente: -”hoy quiero dejar todo esto atrás y empezar a vivir”. Y de la misma manera como nuestro organizmo simila los minerales y vitaminas de las frutas y verduras asi nuestro yo interno asimilará esta decisión e iniciará el desarme de las estructuras negativas para dar paso a las iniciativas que nos darán paz y regocijo verdadero.
Toda adicción tiene alguna toxina destructiva, en el caso del autoboicot o inversión psicológica esta toxina es la ansiedad, es el resultante de nuestro estado negativo crónico. Lo que podemos hacer para mejorar nuestra situación actual es reconocer los patrones de conducta destructivos, racionalizar nuestros miedos, enfrentarnos a ellos y hacerles preguntas. De esta manera nos anticiparemos a la actitud dominante y reprogramaremos al menos algunas de nuestras actividades.
De todas maneras, si bien es loable luchar personalmente con nuestra adicción a sabotearnos no hay nada mejor que, si las circunstancias nos permiten, visitar a un profesional que nos dará la ayuda regular que se necesita.

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